domingo, 17 de noviembre de 2013

CONFEDERACION MANTEÑA.- SIGNIFICADO DE JOCAY.-


CONFEDERACION MANTEÑA

Empecemos afirmando que el hombre que habitó el litoral ecuatoriano en el alba de su historia, pertenecía al mismo tronco étnico, aunque la investigación de estudiosos afirman también que a este territorio costeño y ecuatoriano arribaron diversas oleadas migratorias y formaron comunidades con diferentes tendencias culturales.

Aquí el hombre evolucionó y con él sus costumbres, sus ideas, sus habilidades a medida que se adaptaba al medio circundante y dominaba la naturaleza para sobrevivir.    El camino que tuvo que recorrer el hombre primitivo fue muy largo y difícil.  Remontándonos a los primeros hombres de las cavernas hasta los de Valdivia y de estos últimos hasta la fase cultural manteña; desde la simple organización tribal hasta la compleja estructura de una confederación; desde las diminutas Venus de Valdivia hasta las estilizadas y simbólicas “VENUS DE LOS CERROS” (Estelas Manteñas); desde el pequeño tronco usado como asiento hasta las funcionales sillas de piedra; desde la diversidad de estilo en el peinado hasta la trepanación de cráneos; desde la concha como alimento sagrado y decorativo, hasta la fundición del oro y del níquel en hornos especiales.

SU PRESENCIA HISTORICA:
Los Mantas formaban una gran nación integrada por muchas nacionalidades las que estaban unidas por vínculos afines que constituyeron la CONFEDERACION MANTEÑA, la misma que a la llegada de los españoles cubría toda la costa sur de la actual provincia de Esmeraldas, al norte, hacia la isla de la Puná en el Sur y por el Este, Daule y las tierras de la margen izquierda del río Balzar.

Dentro de este marco geográfico emerge esta gran entidad social que se caracteriza por su dinamia y por nuevos elementos etnográficos, que la proyectan hacia diversos campos de experimentación y consecuentemente de realizaciones acordes con sus necesidades y recursos naturales que supieron utilizar con gran maestría.

La fase manteña de acuerdo con las dataciones obtenidas a través del Carbono 14 radioactivo y de la obsidiana, se inicia en el año 200 de la era cristiana sin embargo hay una etapa de otros 200 años anteriores a los indicados, que las manifestaciones culturales están ausentes o no s las ha podido descubrir o establecerlas, basadas en hipótesis de tratadistas que afirman que por aquel entonces se produjeron erupciones volcánicas a lo largo de la costa manabita, desde jama, Chamisas (Chone), San Lorenzo (Manta), Chocotete (Jipijapa) hasta el Cerro Montecristi.

El padre Juan de Velasco en su obra “HISTORIA ANTIGUA DEL REINO DE QUITO” señala: “Manta grande pero casi desierto, el cual se extendía desde la Punta de Santa Elena hasta la Ensenada de Charapotó. Este fue a los principios de la Era Cristiana el teatro de la espantosa raza de los gigantes según lo describe en su historia natural.  Extinguidos los gigantes, se volvió a poblar, aunque poco de las otras razas comunes dividida en nueve tribus compuestas de los residuos de diversas naciones que sobrevivieron ante la crueldad de los gigantes, se unieron como una sola conservando sus propios nombres aborígenes: Apichiquíes, Cancebís, Charapotóes, Pichotas, Pichunsis, Manabíes, Jarahúsas, Picoasaes y Jipijapas (Xipixapas). Etc.  Los pueblos nombrados conformaban un Estado.

Otros pueblos conformaban el Estado Cara que era mucho mayor, el cual comprendía desde la Ensenada de Charapotó hasta el Cabo de San Francisco y en ese territorio se establecieron primero los pueblos Caras y cuando salieron y penetraron al interior hacia los andes ecuatorianos, dicho territorio fue ocupado por las tribus de las otras naciones que habitaban la tierra adentro y que se llamaron Apecigues, Caniloas, Chones, Pasaos, Silos, Tosaguhas, Jahuas y también residuos de habitantes Caras.

El Estado de Tacámes o Atacames, que ocuparon después los Caras y que posteriormente fue poblado por las tribus de los Esmeraldas, Quaquis, Silanchis y también los de las islas de Tumaco y de la Tola y tierra adentro los Quaques, Colimas, Pinpahuaces, Pechansinchi, Jaramijoes, Yambes, Intas y Cayapas.    

Historiadores y arqueólogos como don Emilio Estrada Icaza y Francisco Huerta Rendón consideraron como mucha razón que los Guancavilcas son parte de la Confederación Manteña debido a las características similares a las de las etnias manteñas del centro y del norte de la Región. 

Es necesario considerar que en aquellos tiempos no existía demarcación política – administrativa que en la actualidad tenemos; por lo tanto no podemos hablar de Manabí y Guayas como territorios apartes.  Los hombres a lo largo de la costa se integraban, se unían y se confederaban con el propósito de avanzar más rápidamente en el progreso y en la acción fecundante de lo que ellos hacían y producían.

Dentro de la Nación Guancavilca estaban integradas numerosas tribus, como las Alonchas, Babas, Babahoyos, Chanduyes, Chunanas, Daulis, Guafas, Mangachis, Ñausas, Ojibas, Palenques, Pimochas, Quilcas y Yahuachis; aunque todas eran tribus de una misma Nación y con matriz ideomática, es decir que cada cual tenía su propio lenguaje para comunicarse y se distinguía la principal tribu con el nombre de Guancavilca porque toda ella carecía de los dos dientes de en medio de la parte superior de la dentadura; por costumbre antigua se sacaban esos dos dientes y posteriormente se sacaban cuatro dientes más por castigo que les puso el Inca Huaynacapac, invasor y conquistador de pueblos de la costa.

El estudio arqueológico demuestra que existe más semejanzas que diferencias entre los Manteños del Norte y los Manteños del Sur.
Además de las nacionalidades que he citado debo agregar los nombres de: Tohal, Saba, Jaramijoes, Pampahuases, Caras, Apecigues, Caniloas, Chones, Pasaoss, Cilos, Tosahuas, Jahuas, Levique, Capil, Catarama, Conchichihua, Coalle, Pantagua, Chondana, Conchipa, Pipai, Apelopes, Apechingue, Sanchán (Sancán), Pillasagua, Picalauceme, Misbay, Solongo, entre otros en la zona central y norte de Manabí. 

Se estima que el número de habitantes de la Confederación Manteña fue de aproximadamente 500.000 mil.  Para tener una idea de la población que existía en la zona central de la Costa y considerando únicamente lo que podríamos llamar zonas urbanas de aquellas épocas lejanas doy a conocer los datos proporcionados por don Emilio Estrada:


ZONAS:
Bahía de Caráquez               10.000 hb.
Charapotó                              20.000 hb.
Rocafuerte                               6.000 hb.
Tosahua                                 10.000 hb.
Picoazá (Cerro de Hojas)    30.000 hb.
                Jaboncillo
Portoviejo                               5.000 hb.
Montecristi                             10.000 hb.       
Jaramijó                                 10.000 hb.
San Lorenzo                            5.000 hb.
Manta (Jocay)                      20.000 hb.
       Dan un total de            126.000 hb.

Como se puede apreciar se menciona poblaciones que se organizaron después de la llegada de los españoles, como Portoviejo y Montecristi, época en que los aborígenes fueron víctimas de persecuciones, de castigos y toda clase de vejámenes.   Muchos murieron y se escaparon a la montaña; sin embargo es significativa la cifra que he indicado anteriormente.  De aquello se puede deducir que la población aborigen en todo su esplendor sobrepasó los 500.000 mil habitantes y que el sistema de organización determinado por las circunstancias de entonces, respondió a las necesidades generales y particulares de aquella inmensa comunidad.

JOCAY CAPITAL Y CIUDAD EJE DE LA CULTURA MANTEÑA.       

De los pueblos de la Confederación Manteña y unas de las ciudades más importantes de aquella época fue JOCAY que se encontraba situada en el mismo lugar que actualmente tiene la ciudad de Manta convertida en la capital de la Confederación Manteña.
Los estudios arqueológicos y antropológicos realizados por Marshall Saville y por Emilio Estrada Icaza señalan que la extensión territorial de la ciudad era de gran magnitud y por donde quiera que se hacían excavaciones o se escarbaba la tierra se encontraban y aún se encuentran restos de vasijas, de figurines, trozos de obsidianas, pozos de agua, tumbas, bases de casas construidas con piedras, etc.  Se han ubicado o encontrado infinidad de basurales que hablan de la actividad artesanal de dicha población.   El centro ceremonial de Jocay se supone estaba ubicado a partir del Templo de Umiña que posiblemente se levantaba en el sitio donde actualmente se encuentran los bloques habitacionales del Banco Nacional de la Vivienda sobre el antiguo cementerio de la ciudad y puerto mantense hasta más allá del sector llamado la Cruz Grande ubicado en el Barrio Córdova.  Para mi opinión como investigador de la historia y cultura manteña, el Templo de Umiña estuvo ubicado en el lugar donde se encuentra actualmente la Iglesia de la Merced de Manta compartiendo la hipótesis con el Padre Jesuita Luis Hermida quien escribiera la obra “JOCAY MANTA” y señalara dicho lugar.

SIGNIFICADO DE JOCAY.-
La palabra JOCAY descompuesta en sus raíces, JO significa Pez; CAY significa Casa.  Esto es CASA O ENTRADA DE LOS PECES y que por el trueque que se hacía de peces por oro se la denominó PUERTA DE ORO.
El nombre de JOCAY nos habla de la abundancia de peces que había en estos mares y que constituían la principal fuente de trabajo y alimentación para sus habitantes.  JOCAY fue el centro de todas las actividades de la confederación y allí se encontraba la administración en manos de Jefes, Caciques y Curacas que dictaban las órdenes y resoluciones a cada una de las nacionalidades.  Fue el gran centro comercial, industrial y artesanal que llenaba de mercaderías y de productos a todos los pueblos de la costa del pacífico y a los pueblos de la sierra con quienes mantenía un estrecho contacto y una magnífica relación comercial.

CERRO JABONCILLO, asiento principal de la cultura manteña es actualmente estudiado para conocer su verdadera trascendencia en el desarrollo de dicha cultura, llegándose a pensar por los hallazgos arqueológicos encontrados que existen evidencias de un lugar muy poblado por aborígenes manteños y hasta se asegura que allí estuvo ubicado el principal centro o núcleo administrativo y de poder en manos de Jefes o Caciques que gobernaban la población.   El lugar del Cerro Jaboncillo, conocido también como Cerro de Hojas posiblemente fue escogido con gran estrategia por ser montaña alta; distante de la orilla del mar para salvaguardar la integridad de sus pobladores y su desarrollo político administrativo, cultural y material.

LA LIGA DE MERCADERES.-
Como una consecuencia de la organización que se había dado a la Confederación Manteña, caracterizada por un sentido eminentemente comunitario, surgió la Liga de Mercaderes fortalecida por ese gran espíritu de cuerpo, de gente práctica y por la experiencia en navegación y comercio que tenían los pueblos asentados a la orilla del Mar Grande como ellos denominaron al Océano Pacífico.
Bartolomé Ruiz de Estrada, adelantado de don Francisco Pizarro fue el primer español en estudiar la organización y actividad comercial que realizaban estas comunidades aborígenes.        
Debemos señalar que la actividad comercial y de navegación era realizada por personas de gran capacidad que fácilmente podían darse cuenta de las necesidades de los pueblos que visitaban, escuchar sus pedidos, realizar las transacciones correspondientes y sobre todo la comprensión del dialecto que cada uno de los pueblos más allá  del área manteña, poseían.

Señores Miembros del Directorio de la Casa de la Cultura de Manabí, Eloy Alfaro Delgado, amables oyentes de las emisoras, Radio CENIT y la VOZ DE PORTOVIEJO, hablar de estos temas ancestrales, culturales que permiten conocer mucho de nuestra identidad manabita y costeña, es muy hermoso, fascinante y a la vez muy extenso si analizamos cada uno de los aspectos en los cuales se han destacados las etnias manteñas a lo largo de la costa ecuatoriana desde el norte Sur de la provincia de Esmeraldas, el Norte de Manabí pasando por el centro y sur de nuestra provincia, Jaboncillo, Agua Blanca, Calangone o Salango hasta la puntilla de Santa Elena en la actual provincia del mismo nombre, antes, territorio perteneciente a la provincia del Guayas, la Isla de la Puna en el Sur y por el Este Daule y las tierras de la margen izquierda del Río Balzar.                       
De esta manera finalizo esta histórica disertación esperando que haya sido muy bien recibida y valorada por los radioescuchas y personas presentes en este auditorio, esperando que este aporte haya contribuido a motivar un despertar de conocimiento de la cultura manteña para poder defender nuestro legendario, histórico patrimonio cultural, para el cual los estudiantes, profesores ciudadanía e instituciones públicas y empresas privadas deben cuidar y sentirse llenos de orgullo del valor y aporte que nos han legado nuestras culturas milenarias y especialmente la cultura manteña.        

1 comentario:

  1. Estimado colega, Gracias por la informacion publicada; estoy haciendo un estudio de la antigua Jocay y quisiera intercambiar algunos criterios. Soy Alfredo Lozano Castro y mi correo electronico es: alozan54@yahoo.es
    Saludos cordiales

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